Estados Unidos continúa con su política de asfixiar a Irán mediante el bloqueo del Estrecho de Ormuz, interceptando y redireccionando buques comerciales. Esta estrategia busca impactar la política interna iraní, generando desabastecimiento, falta de alimentos y una pérdida estimada de 3 millones de puestos de trabajo.
Según los reportes, la administración pública y la Guardia Revolucionaria en Irán no estarían cobrando sus sueldos, y existe escasez de papel en los bancos. El ejército estadounidense ha desviado 152 buques comerciales desde el inicio del bloqueo a los puertos iraníes en Ormuz, lo que afecta directamente la principal fuente de financiación de Irán a través de las exportaciones.