Los clubes de barrio en Argentina enfrentan una situación crítica debido al aumento de las tarifas de servicios públicos y la eliminación de programas de apoyo estatal. Estos espacios, que cumplen un rol social fundamental como punto de encuentro familiar y comunitario, ven peligrar su continuidad, con miles de ellos en riesgo de cerrar.
Un ejemplo es el club Jorge Newbery en Florencio Varela, que alberga a unas 200 personas y lucha por mantenerse en pie. Su secretario, Emanuel, explicó que el club se sostiene gracias a una cuota mínima de $2.500 mensuales y el apoyo de comerciantes locales, ya que el Estado Nacional ha cortado programas como "Clubes en Obras" y el "Programa de Equipo", que brindaba becas e incentivos a niños y jóvenes.
La falta de acompañamiento estatal contrasta con la función de contención que ofrecen estos clubes, donde muchos chicos, que no pueden pagar la cuota, siguen participando en actividades deportivas para evitar estar en la calle. La situación genera preocupación, ya que Argentina es uno de los países con mayor cantidad de clubes de barrio en la región, y su cierre dejaría un vacío importante en las comunidades.