En la casa de Gran Hermano, Charlotte Caniggia ha sido apodada la "empleada del mes" debido a su inusual dedicación a la limpieza. Se la describe como la persona que más limpia en la casa, superando las expectativas de los demás participantes. A pesar de los conflictos por la suciedad, Charlotte no fue nominada en la última gala, lo que sugiere que su rol en la limpieza le suma puntos entre sus compañeros y el público.
Charlotte expresa abiertamente su frustración con la falta de higiene de los otros concursantes, llegando a decir "son todos unos sucios" y "no es fácil vivir con gente tan sucia". Sus comentarios y su constante esfuerzo por mantener el orden la posicionan como una figura atípica dentro del reality, donde la limpieza no suele ser una prioridad para todos.
El panelista sugiere que esta actitud de Charlotte, al "apropiarse" de la limpieza y la cocina, le sirve estratégicamente en el juego, ya que genera respeto y aprecio por parte de los demás, lo que podría ayudarla a avanzar en la competencia. Se la compara con un "botón" por su constante actividad de limpieza.