Un amigo de Barrelier, implicado en el caso Agostina Vega, brindó una coartada "difusa" sobre sus actividades el día del crimen. El hombre, que vivió 20 días en la casa de Barrelier, declaró haber estado con él y Melisa, la madre de Agostina, en un cumpleaños y luego en su trabajo. Sin embargo, su relato sobre la comunicación con Barrelier a la 1 de la mañana del domingo, no coincide con la versión de Melisa, quien recibió un mensaje de Barrelier a la 1:05 AM.
La coartada del amigo, quien dice tener una cámara de seguridad en su negocio que lo ubicaría en otro lugar al momento del crimen, es cuestionada por la investigación. También generó sospechas la afirmación del amigo de que alguien cambió un acolchado en la habitación que él alquilaba a Barrelier, lo que podría indicar un intento de ocultamiento de pruebas.
Un perito criminólogo criticó la "investigación mediocre" de la fiscalía, señalando fallas en la cadena de custodia y la protección de la escena del crimen. Mencionó que los peritos no utilizaron correctamente los protectores de calzado y que no se estableció un perímetro de seguridad hasta una semana después del crimen. Estas deficiencias podrían contaminar las pruebas y dificultar la identificación de rastros biológicos relevantes.
Se sugirió que los retrasos en la investigación no fueron negligencia, sino "intencionales" para desvirtuar el descubrimiento de una posible red de trata de personas que involucraría a operadores de la policía, la política y la justicia. Se destacó la importancia de considerar la hipótesis de femicidio desde el inicio, en lugar de una simple búsqueda de paradero, para evitar la impunidad y la revictimización.