Venezuela ha decidido exigir a las empresas petroleras que instalen sus propias centrales eléctricas y operen fuera de la red nacional. Esta medida busca regular y reducir el impacto de los frecuentes apagones que afectan al país, con el objetivo de minimizar las interrupciones en la producción de crudo y gas natural.
Un documento oficial indica que también se permitirá a compañías privadas suministrar energía directamente a las petroleras, aliviando la presión sobre un sistema eléctrico debilitado por años de falta de inversión y mantenimiento. Esta iniciativa surge en el marco del relanzamiento del sector energético bajo la administración de Delcy Rodríguez, tras la salida de Nicolás Maduro. Los cortes de electricidad han impactado severamente la producción en la faja del Orinoco y el lago de Maracaibo, donde empresas como PDVSA dependen casi por completo de la red nacional. El gobierno busca garantizar estabilidad en la extracción y atraer inversiones internacionales.