Un periodista cuestiona la autenticidad de las marchas feministas y su enfoque en el caso de Agostina Vega. Se pregunta si realmente buscan esclarecer la verdad o simplemente repiten "libretos políticamente correctos" y consignas partidarias como "Ni una menos", "vivas nos queremos" y "el Estado es el responsable".
El periodista sugiere que el problema es mucho más profundo y que se debería investigar la posible existencia de redes de prostitución infantil o secuestro de mujeres jóvenes en Córdoba, vinculadas a sectores de la política, en lugar de atribuir la culpa al "patriarcado de Milei".
También se critica la apropiación de las marchas por parte de agrupaciones políticas, lo que ha generado que muchas mujeres se sientan menos representadas y duden en participar. Se enfatiza la importancia de ir "por la verdad en serio" y no recurrir a "frases hechas" o "consignas marquetineras".