Una panelista relata su experiencia en la marcha "Ni Una Menos", describiéndola como un evento "emocionante y duro" donde mujeres de diversas banderas políticas se abrazan y acompañan.
Expresa su preocupación por la necesidad de "explicarle a los hombres por qué no hay que matar a una mujer", calificando la situación de "locura". Siente que, ante la falta de acción y la banalización del tema en los medios, "para una mujer no le queda nadie más que una mujer para pedir ayuda".
Critica que el tema desaparezca de la agenda mediática cuando "deje de rendir", y enfatiza que los derechos se ganan marchando y legislando en el Congreso, no quedándose en casa. Subraya que las mujeres no son "estas chicas", sino un movimiento que busca derechos y legislación.