La marcha de Ni Una Menos se extendió por todo el país, llevando la cara de Agostina y de miles de víctimas de femicidios. Se denunció que en lo que va del año 2026, hubo un femicidio cada 30 horas solo en Buenos Aires.
Pese a las críticas a la gestión durante la marcha, el gobierno destacó una baja en los casos de femicidios desde la asunción de Javier Milei. Patricia Bullrich posteó en sus redes sociales que lograron bajar un 25% los femicidios, fortalecieron el sistema penitenciario y crearon el registro de ADN para violadores.
En el mismo posteo, Bullrich criticó a la organización de la marcha, afirmando que "el partido feminista toma posición, no le importan los resultados sino el marketing" y que "no se incluían a todas las mujeres". Manifestó que "lamentablemente hacen siempre lo mismo" y que "después se preguntan por qué cada vez más argentinos les dan la espalda".
En las manifestaciones se vieron carteles y pancartas con los rostros de miles de mujeres y niñas víctimas de femicidio, enfatizando que "siguen matando mujeres en Argentina". Se escucharon testimonios desgarradores de familiares de víctimas, como la madre de Candela Rodríguez y el padre de Natalia Melman, quienes exigieron justicia y un cambio en la situación.