El debate se centra en la calificación legal de la muerte de Agostina. Se discute si el caso encuadra como femicidio o como homicidio criminis causa, es decir, un homicidio cometido para ocultar otro delito. La figura del femicidio requiere que haya sido ejercido por un varón en un contexto de violencia de género y sometimiento, algo que aún no está completamente claro en la investigación.
La autopsia no determinó si hubo abuso sexual, lo que es clave para la calificación. Sin embargo, se enfatiza que si hubo un abuso previo y posterior asesinato, la figura de femicidio no se anularía. Ambas calificaciones, femicidio u homicidio agravado, conllevan la pena de prisión perpetua.
También se plantea la posibilidad de la participación de más personas en el crimen, lo que agravaría la situación del acusado. Se menciona la necesidad de investigar a quienes protegieron a Barrilier en el pasado, incluyendo a un concejal abogado que lo empleó en la municipalidad, sugiriendo posibles complicidades en sus actividades.
Se destaca la falla del sistema judicial y la burocracia, ejemplificando con el caso de Noelia Carolina Romero, quien falleció mientras la policía esperaba una orden para intervenir. Estos casos, como el de Agostina, son vistos como la "gota que rebalsó el vaso" y explican la masiva convocatoria en las marchas de Ni Una Menos.