Fernanda Iglesias presenta una investigación sobre la compleja sucesión de la reconocida intelectual Beatriz Sarlo, fallecida el 17 de diciembre. La principal preocupación de Sarlo antes de morir era el destino de su gata Nini y quién se quedaría en su departamento. Para ello, escribió un testamento hológrafo (sin escribano) donde indicaba que el encargado de su edificio, Alberto Mesa, debía quedarse con la gata y el departamento.
La situación se complica cuando aparece Alberto Sato, exesposo de Sarlo, con quien estuvo casada legalmente en 1966 y nunca se divorció. Sato reclama ser el heredero universal y forzoso. A los pocos días, Mesa presenta el testamento de puño y letra de Sarlo. La ley establece que un testamento hológrafo tiene validez si un perito calígrafo confirma la autoría, y le otorga un legado (una parte de los bienes) a Mesa.
Los abogados de Mesa argumentan que Sato perdió la vocación hereditaria por estar separado de hecho y sin intención de reunirse con Sarlo. Sin embargo, Sato apela y el juez lo reincorpora a la sucesión. Para comprobar la autenticidad del testamento, se presentan dedicatorias de Sarlo en libros a su última pareja, Rafael Filippelli, y al propio encargado.
Además, se revela que Melanio Alberto Mesa, el encargado, le puso a su hija Emma Beatriz en honor a Sarlo, mostrando un vínculo afectivo. La pericia caligráfica confirma que la letra del testamento es de Sarlo. La discusión se centra en la interpretación de la frase "dejar a cargo el departamento", ya que Sato sostiene que no implica la propiedad, mientras que Mesa argumenta que, al no dejarle dinero para gastos, sí se refería a la propiedad.
La trama se enreda aún más con la aparición de una prima hermana de Sarlo, Ernestina Susana del Río, de 87 años, quien luego fallece, y en su lugar aparecen sus cinco sobrinos. Posteriormente, otro primo hermano, Álvaro Edmundo Sarlo Sabajanes, también se presenta. Finalmente, tres hermanos más, Diego, Dalmacio y Martín Gerzi, que acreditan ser primos hermanos, se suman a la disputa. El Estado de la Ciudad de Buenos Aires también tiene interés en la sucesión en caso de no haber herederos.
La gata Nini, que fue objeto de preocupación de Sarlo, fue cuidada por el encargado. Incluso una asociación civil de derechos de animales solicitó un informe veterinario sobre su salud. La gata falleció el 22 de marzo debido a un tumor incurable. El panel del programa expresa su deseo de que el encargado se quede con el departamento, argumentando que fue la voluntad de Sarlo y él cuidó a la gata hasta el final. La sucesión aún está sin resolver.