En el undécimo aniversario de la primera movilización de Ni Una Menos, la Plaza Congreso se colmó de manifestantes, incluyendo a muchas jóvenes que expresaron su hartazgo y bronca por la impunidad y la constante culpabilización de las víctimas.
Emma, de 15 años, de la escuela de danzas Jorge Don, manifestó su cansancio de "estar siempre esperando a que la justicia cumpla" y cuestionó por qué siempre se culpa a la mujer, en lugar de condenar a los asesinos.
Mora, de 16 años, también expresó su indignación por el caso de Agostina y la tendencia a cuestionar a la madre o a la propia víctima por su vestimenta o sus acciones, en lugar de al "verdadero asesino". Subrayó la situación de inseguridad que viven las mujeres desde niñas, teniendo que "adaptarse" y tomar "medidas de seguridad por un hombre pervertido".
Las jóvenes hicieron un llamado a los varones a involucrarse en el movimiento, no solo asistiendo a marchas, sino hablando entre sí y "parándose el carro", ya que consideran que a las mujeres "no nos escuchan". Mencionaron que un femicidio cada 31 horas es un "espanto" que tiene que cambiar.
Una de las manifestantes, Valentina, respondió directamente a los dichos de Johnny Vial en la radio, quien había afirmado que las mujeres "repetían libritos". Valentina argumentó que esta repetición se debe a que "nos siguen matando, porque nos siguen descuartizando, porque nos siguen violando, porque siguen faltando chicas", y que un comunicador social debería dar otro tipo de mensajes.