Italia, uno de los países europeos afectados por una ola de calor extrema, sufrió un fuerte temporal de lluvia y vientos en Roma. Este fenómeno ocasionó graves desastres, con la caída de árboles, daños materiales y serias complicaciones en el tránsito durante varias horas.
Las ráfagas sorprendieron a residentes y turistas, causando cortes parciales de calles y retrasos en el transporte público. Equipos de emergencia y protección civil trabajaron para retirar árboles caídos y asegurar las zonas afectadas. Las autoridades recomendaron evitar desplazamientos innecesarios. Afortunadamente, no se reportaron víctimas graves, aunque varios vehículos resultaron dañados por la caída de ramas y estructuras.