El Ministerio de Defensa de Kuwait denunció que el régimen de Irán atacó con drones la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de Kuwait, dejando varios heridos y provocando graves daños materiales. Este hecho fue calificado como una agresión criminal iraní por el portavoz general de la brigada, lo que llevó a la suspensión inmediata de los vuelos comerciales y el desvío de aeronaves a terminales alternativas.
Estos incidentes se producen en medio de una escalada militar en Medio Oriente, con intercambios de ataques entre Irán y Estados Unidos en la región. Washington informó haber interceptado misiles dirigidos a Bahréin y otros proyectiles iraníes lanzados contra Kuwait que se desintegraron. El ejército de Estados Unidos también disparó un misil contra un barco petrolero con bandera que se dirigía a Irán, inhabilitando su sala de máquinas como parte del bloqueo impuesto por el presidente Donald Trump.
Este es el sexto buque inhabilitado desde el inicio del bloqueo a Irán el 13 de abril y se suma a más de 120 embarcaciones desviadas por las fuerzas estadounidenses. A pesar de estos ataques e intercepciones, Estados Unidos está reduciendo significativamente su presencia naval alrededor de Irán, lo que sugiere un abandono de posibles misiones terrestres contra Teherán.
La estrategia actual se centra en mantener un bloqueo prolongado hasta que el gobierno iraní acepte los términos de la administración de Donald Trump o hasta que los inventarios mundiales de petróleo comiencen a agotarse. La Agencia Internacional de la Energía advirtió que las reservas globales podrían escasear. Este cambio de postura refleja un giro hacia la presión económica y logística en lugar de una intervención directa en un contexto de alta tensión y negociaciones estancadas entre Washington y Teherán.