La tensión en Medio Oriente ha escalado con nuevos ataques de Irán a Kuwait y Bahrein, utilizando drones y misiles. El aeropuerto de Kuwait fue impactado, y se reportaron activaciones de sistemas de defensa en Qatar. Estos ataques se producen en un contexto de creciente conflicto en la región, donde la flota de Estados Unidos tiene bases militares.
Estados Unidos respondió atacando la isla iraní de Keshen, ubicada estratégicamente en el Estrecho de Hormuz. Este intercambio de ataques sugiere una escalada, a pesar de las declaraciones previas de Donald Trump sobre un inminente acuerdo con Irán.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, admitió que hay un prospecto de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, algo que hace un año era impensable. Sin embargo, el vocero de la Guardia Revolucionaria iraní, un sector extremista que controla gran parte de los hilos políticos y de seguridad, declaró que Irán está preparado para cualquier escenario, abriendo la puerta a retomar las operaciones militares. La situación se complica con las tensiones entre Israel y el grupo terrorista Hezbolá en Líbano.