La selección francesa de fútbol, candidata a ganar la Copa del Mundo, atraviesa un conflicto interno debido al reparto de entradas y la reducción de premios para el próximo Mundial. Philippe Dialois, presidente de la Federación Francesa de Fútbol, informó a los jugadores que tendrían ocho entradas por partido para sus familias, pero solo dos serían gratuitas, debiendo abonar las seis restantes.
Esta medida se suma al descontento por la disminución de los premios por objetivos, a pesar de que Dialois había prometido un aumento tras la clasificación al Mundial. El entrenador Didier Deschamps se desmarcó de la polémica, pidiendo tranquilidad y confiando en la "buena voluntad" de los jugadores, quienes están cumpliendo con los compromisos comerciales para demostrar su disposición a llegar a un acuerdo. Las negociaciones entre la dirigencia y los futbolistas continúan en un momento crucial previo al torneo.