Gloria Romero, la madre de Cecilia Strzyzowski, se refirió al caso de Agostina y otros femicidios, expresando su frustración por la falta de prevención y la politización de las marchas de "Ni Una Menos". Romero enfatizó que estos crímenes no deberían tener banderas políticas y que toda la sociedad debería unirse para generar un cambio.
Con un tono emotivo, Romero compartió el dolor de un duelo incompleto al no tener el cuerpo de su hija y la espera de una sentencia firme para recuperar los pocos restos que le quedan. Criticó a quienes la juzgaron por un supuesto resarcimiento económico, preguntando "cuánto creen que vale la vida de mi hija".
Asimismo, lamentó que su caso pudiera sentar un precedente para futuros femicidas sobre cómo deshacerse de los cuerpos, haciendo referencia a la crueldad de los crímenes. Manifestó su preocupación por la posible libertad transitoria de uno de los implicados en el caso de Cecilia, Obregón, y cuestionó la justicia de un "estado garantista" que no protege a las víctimas.
Finalmente, hizo un llamado a modificar el Código Penal para establecer penas más severas para los femicidas, argumentando que son "asesinos" y "violadores" que no se van a "reinsertar" en la sociedad. Subrayó la crueldad con la que se cometen estos crímenes y la necesidad de un castigo ejemplar para que sirva de disuasión.