Familiares de migrantes desaparecidos de Cuba, Honduras y Colombia han recorrido México en una búsqueda desesperada de sus hijos en la peligrosa ruta migratoria hacia Estados Unidos. En un país que supera las 133 mil personas desaparecidas, estas madres y padres se dedican a pegar carteles, recolectar testimonios y exigir respuestas a las autoridades.
Diana Loaiza, madre colombiana, busca a su hijo Santiago, desaparecido en México en 2019. Después de recibir llamadas solicitando dinero por su rescate, el contacto se perdió. Ella, junto a otros colectivos, mantiene la esperanza de encontrarlo, destacando la gran cantidad de madres migrantes y mexicanas que comparten esta lucha.
Aleida Sosa, cubana, pega la foto de su nieto Samey, de 12 años, desaparecido en 2024. Samey avisó que abordaría una embarcación en Chiapas, una de las rutas marítimas más peligrosas para los traficantes de personas. La experiencia de buscar a sus familiares en México ha sido descrita como muy triste y dura.
Luis Cisneros, un padre mexicano, critica al gobierno de su país por no hacer lo suficiente, asegurando que priorizan operativos visibles que no se traducen en resultados reales de búsqueda. La presión internacional aumenta, con Naciones Unidas activando un mecanismo de alerta por posibles patrones de desaparición forzada, aunque el gobierno mexicano rechaza esta pronunciación.