En Córdoba, la marcha del Ni Una Menos se centró en el pedido de justicia por el femicidio de Agostina y la destitución de los fiscales Garzón y Quinteros, a quienes acusan de negligencia y demoras en la investigación. Familiares de la víctima denunciaron el desfinanciamiento de las políticas públicas para prevenir la violencia de género y la falta de respuesta estatal.
Las manifestantes expresaron su cansancio ante la impunidad y la inacción de las autoridades, señalando que el gobernador y el presidente no se han pronunciado sobre el caso de Agostina. Se hizo hincapié en que el femicidio de la joven no es un caso aislado, sino un reflejo de un sistema que no protege a las mujeres.
La prima del abuelo de Agostina relató la demora en la toma de denuncia y la ineficacia de la Alerta Sofía, lamentando la pérdida de una niña de 14 años con sueños y proyectos. La movilización busca generar un "terremoto" que sacuda a todas las instituciones y garantice que no haya "ni una menos" más.
Los manifestantes también criticaron la actitud de la política, que, según ellos, se lava las manos y hace campaña sobre las víctimas, en lugar de buscar soluciones reales a la problemática de la violencia de género.