España ha experimentado un aumento alarmante en las muertes relacionadas con las altas temperaturas, incluso antes del inicio oficial del verano meteorológico. El pasado mes de mayo se registraron 101 fallecimientos atribuibles al calor, marcando la cifra más alta para este mes desde que se inició la serie histórica en 2015.
Este dato representa un incremento de 3,6 veces la media de muertes por calor registradas en mayo durante la última década. La situación pone de manifiesto el creciente impacto sanitario de los episodios de temperaturas extremas que ocurren fuera de los meses tradicionalmente más calurosos del año.