España ha registrado un récord de 101.000 fallecimientos vinculados a las elevadas temperaturas durante el mes de mayo, la cifra más alta desde que comenzaron los registros en 2015. Este fenómeno, una cúpula de calor proveniente de África del Norte, está ocasionando temperaturas inusuales para la época, incluso antes del inicio oficial del verano.
El número de muertes supera ampliamente el promedio de la última década, reflejando el creciente impacto de los episodios de calor extremo fuera de los meses tradicionales de verano. Las autoridades sanitarias advierten que el riesgo de mortalidad aumenta significativamente cuando las temperaturas superan los umbrales considerados peligrosos, afectando principalmente a personas mayores y niños, la población más vulnerable. La situación ha reavivado el debate sobre la adaptación de los sistemas de salud y prevención frente a olas de calor cada vez más tempranas y severas.