La investigación del femicidio de Agostina Vega en Córdoba se ve marcada por las profundas diferencias entre la familia paterna y materna de la víctima. Mientras el padre de Agostina, Gabriel Vega, y su abogada han manifestado su apoyo al fiscal Raúl Garzón y al ministro de Seguridad, la familia materna cuestiona la actuación de ambos funcionarios.
Durante una conferencia de prensa, la abogada del padre de Agostina afirmó desconocer que la joven hubiera tenido contacto con Barrelier la noche de su desaparición, centrándose en la hipótesis de Franco, el supuesto novio. Sin embargo, la madre de Agostina, Melissa Heredia, había declarado que su hija se había encontrado con Barrelier, dato que fue corroborado por el remisero Ariel.
La discrepancia en los relatos y el apoyo diferenciado a las autoridades judiciales y de seguridad evidencian una fractura familiar que impacta en el desarrollo de la investigación. Se critica la pérdida de tiempo vital en los primeros días de la causa, especialmente por la demora en tomar la denuncia y en considerar la información crucial aportada por el remisero.
La situación genera cuestionamientos sobre la eficacia de la investigación y la posible defensa de una "pista equivocada" por parte de algunos actores, mientras que la familia materna insiste en la necesidad de una justicia independiente y sin dilaciones. La aparición de una carta escrita por Agostina revelando violencia familiar previa añade otra capa de complejidad al caso.