Vecinos y expertos cuestionaron duramente la falta de controles municipales en el "Guachitas Bar", señalando que el local operaba con música alta hasta altas horas de la madrugada y presentaba deficiencias en higiene y seguridad. Comentarios de usuarios de hace años describen el lugar como un "antro" con baños sucios y mal ambiente, generando dudas sobre la supervisión de las autoridades.
Un abogado y criminalista destacó el nombre "Guachitas" por su connotación en el lunfardo y su relación con la pornografía adolescente, sugiriendo que el nombre mismo ya indicaba la naturaleza de las actividades que se sospecha se realizaban allí. La discusión se centró en la aparente impunidad con la que operaba el bar, a pesar de las quejas y las sospechas de actividades ilícitas.
El debate también incluyó una fuerte crítica a la proliferación de "expertos" en los medios que, según un panelista, carecen de las credenciales necesarias para opinar sobre temas criminalísticos, entorpeciendo la investigación real. Se enfatizó la necesidad de enfocarse en la pista de investigación del caso Agostina y el funcionamiento de la justicia, en lugar de discusiones secundarias.