Un comisario, que se encontraba de civil esperando a su hija a la salida del colegio en González Catán, fue asesinado durante un asalto. El efectivo, que estaba con arresto domiciliario, se defendió e hirió a uno de los delincuentes, pero finalmente falleció en la unidad de pronta atención.
La policía detuvo a uno de los implicados, un joven de 19 años con antecedentes y tobillera electrónica, que intentó justificar su presencia en el hospital alegando haber sido víctima de un robo. Las cámaras de seguridad y la vestimenta del sospechoso fueron claves para su identificación.
El hecho reaviva el debate sobre la efectividad del arresto domiciliario y la falta de controles a delincuentes con tobillera electrónica, quienes parecen moverse con impunidad.