En un sondeo realizado en Liniers, los trabajadores dependientes revelaron que el aguinaldo, lejos de ser un ingreso para "gustitos", se destina mayormente al pago de deudas y la renovación de alquileres. La mayoría de los entrevistados expresaron que el dinero extra ya tiene un destino predefinido debido a la difícil situación económica.
Una de las personas consultadas afirmó estar "ya gastando" el aguinaldo en "pagar deudas y cosas pendientes", como la tarjeta de crédito, sin posibilidad de darse "algún gustito". Otro entrevistado mencionó que su aguinaldo será utilizado para "renovar el alquiler", destacando que "se da mucha plata" en ese concepto.
Los periodistas recordaron que datos previos indicaban que cuatro de cada diez personas utilizarían el aguinaldo para saldar deudas, lo que subraya la presión financiera que enfrentan muchos hogares. La conversación también giró en torno a la preocupación por la situación económica general y cómo los trabajadores formales se ven afectados.
En este contexto, se mencionó que Argentina ha ingresado al grupo de los diez peores países del mundo para los trabajadores, según el índice global de derechos 2026 elaborado por la Confederación Sindical Internacional. Este informe ubica al país en la categoría más baja del ranking, reflejando que los salarios no logran ganarle a la inflación y las condiciones laborales pueden implicar una mayor explotación y menos derechos.