Alemania sufrió un inesperado revés diplomático al no lograr obtener uno de los dos asientos europeos no permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU, que fueron para Portugal y Austria. Es la primera vez que Alemania, un país con una vasta experiencia y seis mandatos previos en el Consejo, fracasa en una votación de este tipo, quedando lejos de los 127 votos necesarios.
La candidatura alemana se presentó "bastante tarde", lo que, según el ministro de Relaciones Exteriores Johann Wadephul, pudo haber influido en el resultado. Además, se mencionaron las posiciones políticas de Alemania, especialmente su apoyo a Israel y Ucrania, como posibles factores que restaron votos.
Otro elemento clave señalado por Wadephul fue una "campaña negativa" por parte de Rusia para evitar que otros países votaran por Alemania. El ministro alemán consideró que no es una sorpresa que Rusia, con poder de veto en el Consejo, no desee que Alemania tenga una voz en el organismo, especialmente por su apoyo a Ucrania.