Ante el temor de una escalada bélica entre Rusia y Ucrania, y su posible extensión a otros países, Alemania y otras naciones europeas están rehabilitando bunkers y preparándose para escenarios extremos, incluyendo guerras químicas, biológicas o nucleares.
En Alemania, un empresario está haciendo un "muy buen negocio" ofreciendo bunkers a la población, ya que los existentes de la Segunda Guerra Mundial no son suficientes. Este fenómeno se replica en Finlandia, Lituania y Noruega, donde los Estados están activando los bunkers de la Guerra Fría.
El secretario de Estado, Rubio, expresó ante el Congreso de Estados Unidos su preocupación por la posibilidad de que la guerra escale. Aunque Vladimir Putin no estaría avanzando en el frente de batalla, los ataques de Ucrania con drones en San Petersburgo demuestran la tensión existente.
El miedo a que la guerra se extienda es palpable en Europa, llevando a que fuerzas militares se preparen para una eventualidad de mayor conflicto. Este miedo se basa en una realidad concreta y en la percepción de que la situación podría empeorar.