Rusia lanzó uno de sus ataques aéreos más imponentes contra Ucrania, utilizando tres misiles y 656 drones de largo alcance. Los principales objetivos fueron Kiev y Dnipro, donde se registraron víctimas fatales, edificios destruidos y daños en infraestructuras civiles.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, reiteró su pedido de asistencia militar adicional a Estados Unidos y Europa, solicitando sistemas de defensa antiaérea y misiles Patriot para reforzar la protección de las ciudades ante la escalada del conflicto.