Rusia ha intensificado sus ataques contra Ucrania, provocando una nueva dimensión en la guerra con oleadas de bombardeos que dejaron al menos 13 muertos y más de 100 heridos, según informes preliminares.
Los ataques, que golpearon Kiev y otras ciudades como Kharkov, se dirigieron contra edificios residenciales, centros sanitarios e instalaciones infantiles, causando gran destrucción.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, había advertido sobre la posibilidad de un ataque masivo, el cual se concretó con el lanzamiento de 73 misiles y 650 drones por parte de Rusia.
Las fuerzas ucranianas afirman haber derribado gran parte de los proyectiles y drones lanzados, pero los reportes indican que Rusia busca una excusa para agitar el conflicto ante el estancamiento en el frente.
Se recuerda un bombardeo anterior en abril sobre Starovilsk, que causó la muerte de 21 jóvenes, y se cita a Putin declarando la apertura de un "nuevo capítulo" en el conflicto.