Varias ciudades de Ucrania, incluida la capital Kiev, despertaron con intensos bombardeos por parte de Rusia, que incluyeron misiles balísticos y drones.
Las autoridades ucranianas informaron de al menos 17 personas fallecidas y más de 100 heridos como resultado de los ataques, que se producen tras días de advertencias sobre planes de Moscú para una ofensiva a gran escala.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, instó a los aliados occidentales a suministrar más ayuda militar, reiterando que las reservas de municiones para sistemas antimisiles son insuficientes y que Europa necesita desarrollar sus propios sistemas de defensa aérea.