La reforma laboral, al quitarle el costo del despido al empleador, deja al trabajador "indefenso" frente a la prepotencia y la relación de poder inherente al ámbito laboral.
Se recuerda que la protección contra el despido arbitral, garantizada por la Constitución, busca precisamente que al empleador le cueste dinero despedir, para evitar abusos. La nueva ley, al eliminar este costo, debilita la posición del trabajador.