La indignación de los vecinos de Córdoba se hace sentir ante la aparente inacción y complicidad de las autoridades en el caso de Agostina. Tamara, una vecina, expresó su hartazgo ante la corrupción y la falta de justicia, señalando directamente al ministro Quintero por tener "la mano manchada con la sangre de esta criatura".
Se critica que el agresor de Agostina, tras haber estado detenido por un caso anterior, haya sido liberado y continuara trabajando, evidenciando un sistema judicial ineficaz y permeable a la corrupción. La descripción del lugar donde ocurrieron los hechos, como un sitio de fiestas, drogas y prostitución, y la presunta complicidad policial, agrava la percepción de impunidad.
Los vecinos exigen la renuncia de Quintero y denuncian una "mafia" que maneja el poder en Córdoba desde hace años, afectando la seguridad y la vida de los ciudadanos. La falta de acción y la aparente protección a los delincuentes generan un clima de desesperanza y enojo.