Se analiza la naturaleza del psicópata, definiéndolo como una conformación estructural de la personalidad, no una enfermedad psiquiátrica. Se enfatiza que un psicópata nace con esta condición y no tiene cura, tratamiento ni medicación.
Se aclara que la crianza no determina la psicopatía, sino la constitución psíquica del individuo. La madre de Barrelier, aunque no es especialista, podría haber observado indicios de esta personalidad en su hijo a lo largo de su vida. Se destaca que no todos los psicópatas son asesinos.