El presidente ruso Vladimir Putin prometió represalias tras los ataques ucranianos en Lugansk y Kherson, que dejaron 21 muertos y heridos, incluyendo niños y adolescentes.
Putin acusó a Kiev de abrir una nueva página de crímenes y calificó los ataques de deliberados contra civiles.
Las declaraciones se producen en medio de una escalada de violencia en el este de Ucrania y refuerzan la amenaza de nuevas medidas militares por parte de Moscú.