Una paciente, la señora Ahu, acude a consulta médica aquejando un dolor de estómago generalizado. A pesar de su insistencia en la urgencia de su condición, el doctor Doruk inicialmente no le da la importancia debida, sugiriendo que no es un caso de emergencia y que será referida a atención externa. La paciente expresa frustración ante la falta de interés del doctor en su dolor, preguntando por la cronicidad y el tipo de dolor.
La señora Ahu menciona que sus manos tienen un don sanador, heredado de su abuelo. Tras la insistencia de la paciente, el doctor Doruk accede a realizarle un examen más detallado, pidiendo exámenes de sangre y un ultrasonido. Sin embargo, la situación se complica cuando otros doctores son requeridos para atender a la misma paciente debido a la urgencia que presenta, manifestando náuseas y vómitos, lo que aumenta la preocupación por su estado de salud.