El análisis de la mente criminal revela la compleja estructura psicológica de los perpetradores de actos aberrantes, como el femicidio. En estos casos, la negación patológica y la construcción de discursos estructurados actúan como mecanismos de defensa para sostener una realidad distorsionada.
El individuo, al relatar repetidamente una versión de los hechos, termina por creerla, difuminando la línea entre la realidad y la ficción. Esta capacidad para mantener un discurso coherente, a pesar de la desestructuración de la situación, evidencia un proceso de autoengaño y una sólida base de negación.
La comprensión de estas dinámicas es fundamental para abordar la complejidad de la criminalidad y ofrecer respuestas más efectivas desde el ámbito de la salud mental y la justicia. La investigación en este campo busca desentrañar los patrones de pensamiento y comportamiento que subyacen a actos de extrema violencia.