Los jóvenes que lavaron el auto utilizado por Barrelier para trasladar el cuerpo de Agostina expresaron su sorpresa y malestar al enterarse de la situación. Manifestaron que, si bien el exterior del vehículo estaba muy sucio, el interior se encontraba limpio, lo cual les pareció inusual.
Afirmaron que realizaron el lavado de manera habitual, sin recibir instrucciones especiales. Al tomar conocimiento del caso, sintieron que involuntariamente podrían haber borrado pruebas. No han tenido contacto posterior con Soledad ni con su hijo Lautaro, quien les llevó el auto.