Se relata la historia de las joyas de Elizabeth Taylor, comparándolas con las de la reina Isabel II. Se mencionan tres piezas emblemáticas, incluyendo el diamante cruz de 33 quilates.
Se narra la adquisición del diamante cruz por Richard Burton y la historia de la perla peregrina, que data de 1560 y perteneció a la corona española antes de pasar por manos de Napoleón III y finalmente Richard Burton.