El informe detalla la fascinante historia de las joyas más emblemáticas de la actriz Elizabeth Taylor, quien fue una gran amante de estas piezas. Se destacan tres joyas en particular: el diamante Taylor Burton, la perla peregrina y el diamante Krupp. Cada una de estas piezas tiene una historia única y un valor incalculable.
La perla peregrina, con casi cinco siglos de historia, apareció en Panamá en 1560 y formó parte del joyero de la corona española durante años. Fue utilizada por varios monarcas y vendida por Napoleón III. Richard Burton, esposo de Taylor, la adquirió en una subasta y Elizabeth la engarzó en un collar de rubíes y diamantes de Cartier, siendo vendida en 2011 por 11.800.000 dólares.
El diamante Taylor Burton, de 68 quilates, fue obsequiado por Richard Burton a Elizabeth Taylor por 1.500.000 euros. Su debut fue en el cumpleaños número 40 de Grace Kelly, princesa de Mónaco. Elizabeth solicitó usarlo en un collar, encargado a Cartier, y el diamante fue transportado con guardias de seguridad armados para su primera aparición.