La invitada comparte la ansiedad de su hijo Axel, de 17 años, al iniciar la secundaria por temor a las burlas de sus compañeros hacia ella, quien estaba retomando sus estudios universitarios.
A pesar de la preocupación de su hijo, ella le aseguró que no se burlarían y que incluso haría el esfuerzo de esperarlo en la puerta con una nariz de payaso si era necesario. Destaca que, a pesar de la rigidez de algunos profesores, obtuvo buenas calificaciones y mantiene contacto con colegas que fueron sus compañeras.