La Isla de la Decepción, una isla volcánica con aguas termales en contraste con su entorno helado, es el escenario para un muestreo científico. Su nombre proviene de la leyenda de tesoros piratas y bucaneros que nunca aparecieron.
A pesar de las condiciones aparentemente desfavorables, la isla es considerada una "caja de sorpresas". El buque sigue coordenadas precisas para llegar a las estaciones de pesca, adaptándose a las inclemencias temporales para aprovechar los momentos de buen clima para trabajar.