La tensión en Medio Oriente escala con intensos intercambios de ataques entre Irán y bases militares de Estados Unidos en Kuwait y Bahréin. Irán lanzó misiles y drones contra ambos países, donde EE.UU. tiene presencia militar estratégica, incluyendo la sede de la Quinta Flota.
En respuesta, Estados Unidos atacó territorio iraní, específicamente la isla de Qeshm, justificando la acción como autodefensa ante supuesta planificación de ataques. Estos hechos marcan una escalada creciente en la región, con intercambios militares diarios y una tensión que aumenta.
Las imágenes de la televisión iraní muestran los lanzamientos, mientras se debate la veracidad de los comunicados y las intenciones de las partes. Existe un quiebre interno en Irán entre un sector radical, controlado por la Guardia Revolucionaria, y otro más moderado que busca la negociación. Los extremistas parecen imponerse, dificultando cualquier acuerdo.
Donald Trump, por su parte, ha comunicado en redes sociales que un acuerdo es inminente, pero la realidad sobre el terreno muestra una escalada preocupante. Los ataques iraníes, los más fuertes en un mes, activaron sistemas de defensa antiaérea y generan alerta en la región, con posibles repercusiones en el precio del petróleo y el comercio global.