Se plantea la preocupación sobre cómo la inteligencia artificial y la tecnología afectan nuestro cerebro, pudiendo generar dependencia y atrofia de funciones cognitivas.
Fabrizio Ballarini explica que el uso frecuente de la tecnología puede modificar nuestro cerebro, y que aún se investiga el impacto a largo plazo de la IA.
Se advierte que la dependencia de la tecnología para realizar tareas cotidianas podría llevar a la pérdida de habilidades como la memoria, la creatividad y el pensamiento crítico.