Una valiosa colección de 133 botellas de vino, datadas entre 1892 y 1899, fue descubierta oculta bajo el suelo de una capilla en el castillo de Vekov, República Checa.
Las botellas, que pertenecieron a San Nicolás y San Alejandro, se encontraban en un excelente estado de conservación gracias a las condiciones subterráneas, húmedas y frías de la capilla. Fueron escondidas al final de la Segunda Guerra Mundial por los propietarios del castillo y no se descubrieron hasta 1985.
La prestigiosa bodega francesa Chateau d'Yquem restauró minuciosamente la colección, que ahora se encuentra expuesta al público. Una muestra extraída en 2016 confirmó que el vino está en condiciones de ser probado, con un valor potencial de miles de dólares por botella.