Soledad, la mujer que prestó el automóvil al femicida Gabriel Barrelier, rompió el silencio y relató detalles sobre la relación que mantenía con él y el momento en que le facilitó su vehículo.
La mujer describió a Barrelier como un "encantador de serpientes" que la manipuló, al igual que a sus hijos. Manifestó que él le pidió el auto para hacer una "changa" de albañilería, pero ella sintió una "fea sensación" y le pidió que se quedara.
A pesar de sus dudas, Soledad accedió a prestarle el auto, el cual le devolvió horas después. En el vehículo, notó olor a cigarrillo, pero no sospechó nada más. Posteriormente, su hijo mayor lavó el exterior del auto, pero no el interior.