En medio de una profunda crisis personal, Soledad, la mujer que le prestó el auto a Barrelier, relata su versión de los hechos y su relación con el acusado por el caso de Agostina.
Soledad afirma haber conocido a Barrelier por pocos meses y haber estado distanciada de él, pero aún así accedió a prestarle su vehículo el lunes por la mañana, a pesar de sus reticencias iniciales.
La mujer se muestra devastada y pide a Barrelier que diga la verdad, lamentando haberlo involucrado a él y a su familia en esta situación. Asegura que no sabía nada de las intenciones de Barrelier ni de su pasado oscuro.
Soledad también menciona que Barrelier la manipuló, comparando su engaño con la vulnerabilidad de una menor de 14 años, y expresa su temor por las repercusiones en su trabajo y en su vida personal debido a este caso.