El otoño puede provocar "astenia otoñal", un término médico que describe el cansancio extremo, debilidad y falta de energía, asociado a la reducción de luz natural. Según la psicóloga Liliana Acuña, la disminución de horas de sol puede generar cambios físicos y emocionales como fatiga, irritabilidad, dificultad para concentrarse, aumento del apetito por carbohidratos y alteraciones del sueño.
Estos síntomas, si se intensifican, pueden derivar en el Trastorno Afectivo Estacional (TAE), una condición reconocida internacionalmente. Se menciona que estudios de la Facultad de Michigan abordan estas temáticas.