Se expone la problemática del patronato de liberados y el control de los delincuentes en la Provincia de Buenos Aires, donde existen 60.000 liberados.
Se critica la falta de seguimiento efectivo de las personas liberadas, quienes a menudo reinciden en delitos, como en el caso de un comisario asesinado por un joven con tobillera electrónica.
Se señala que el control de los liberados es fundamental para la protección de la sociedad, pero este sistema parece no estar funcionando adecuadamente.