Se critica duramente al fiscal de la causa, calificándolo de "fascista" y "analfabeto funcional". Se argumenta que desconoce los protocolos internacionales de Naciones Unidas sobre delitos contra mujeres y feminicidios.
Se señala que el Estado está colaborando con el autor del hecho, ejemplificando con un funcionario policial que no aceptó la denuncia de la madre de Agostina durante horas, obstaculizando la investigación.