Se sugiere que se está sobreanalizando una situación humorística de Florencia Peña, llevándola a la realidad de forma inapropiada. Se critica la tendencia a crispación en los debates actuales.
Se compara la situación con otras figuras del espectáculo que cometen errores y son perdonadas, mientras que Peña parece ser constantemente cuestionada, posiblemente por su pasado ligado a la política.