El optimismo se puede entrenar a través de la neuroplasticidad, enfocándose en lo positivo y reencuadrando los problemas como oportunidades de aprendizaje.
Personas optimistas tienen expectativas positivas del futuro, ven los problemas como temporales y creen en su capacidad para influir en los resultados.
Los beneficios incluyen menores niveles de estrés y ansiedad, mejor toma de decisiones, mayor creatividad, mejor salud física y mayor resiliencia.
Técnicas como la visualización, el diario del optimismo, la reinterpretación inteligente y la higiene informativa ayudan a cultivar una mentalidad optimista.